miércoles, 15 de marzo de 2017

Cinco segundos




La mujer se giró al escuchar el grito y encogió el cuello bajo el peso de la culpa. El daño estaba hecho y no tenía forma de volver atrás.
Antes de actuar había barajado las posibilidades de que sucediera lo inevitable y eran altas, pero aun así, no podía prescindir de abrir el grifo.

—¡Cariño, espera un momento, solo serán cinco segundos!
—¡Mierda! ¡¿Me has quitado el agua caliente?!
—¡Sí, Florencio! —gritó la mujer desde la cocina— ¡tenía qué lavar el culo al bebé y no iba a hacerlo con agua fría! ¡Aguanta un poco, casi he terminado!

viernes, 3 de marzo de 2017

No queda libertad



El hombre se lanza al agua y su gabardina queda arrugada como  papel de regalo sobre las rocas del espigón.

Los pescadores desplazan la mirada desde el objeto en el suelo al hombre en el mar, no hace tiempo de baños y llueve.

—¡Qué hace ese hombre! —exclama un viejo.
—¡Para mí qué no está bien! Ese se quiere suicidar—dice un joven sacando los prismáticos.

Una pescadora suelta la caña y se levanta, después se lleva las manos a la cara y solloza.
El hombre nada con la cabeza fuera del agua, enfrentándose a las olas. Con el cuerpo ladeado  saca solo el brazo derecho y no levanta espuma con los pies pero se nota el empuje de las piernas que acompañan cada brazada.