sábado, 13 de diciembre de 2014

MAR PROFUNDO

Relato para el 8 concurso de MONTAR UNA HISTORIA BASADA EN UNA IMAGEN del
                                                                   CÍRCULO DE ESCRITORES



- Así, bien, ahora se estira del lado más largo y…voilá, para ser la primera vez que lo hago, diría que el nudo de la corbata ha quedado perfecto.-
   La cena, esa noche, se servía en el salón Rojo y exigía etiqueta.
   Sustentado por columnas de mármol rojo, el enorme salón dejaba sin aliento a todo el que entraba por primera vez: el suelo estaba enmoquetado con un diseño elegante de círculos dorados sobre fondo rojo carruaje, las paredes estaban forradas de madera noble, salpicadas por grandes  murales renacentistas.
   Cuatro cómodos sillones de terciopelo dorado rodeaban las mesas elegantemente preparadas para una cena de alto postín. Su mesa era la seis, en ella una encantadora joven y un hombre mayor saboreaban una copa de vino blanco. Se acercó, se presentó, y tomó asiento, minutos después, una mujer, completó el grupo.
   Los camareros empezaron a servir los entrantes y los primeros platos mientras la conversación discurría amistosa. Un fuerte golpe en el costado del barco dio paso a un gran silencio en el salón, el capitán, sentado unas mesas más allá, se levantó, tranquilizó al pasaje y se dirigió al puente de mandos. El ambiente estaba tenso, se oían crujidos extraños en la estructura del barco que creaban momentos de pánico, algunos comensales abandonaban el local con la cara descompuesta, otros estaban completamente paralizados por el miedo. Un altavoz, escondido a la vista, ordenó la evacuación inmediata rogando a los pasajeros que se dirigieran al puente asignado a cada uno de ellos. Todo era un caos, nadie reaccionaba de forma coherente, la gente corría de un lado al otro, Julio se dirigió al puente cuatro, el suyo.
   Tomó asiento en una chalupa  que inmediatamente fue calada al mar, estaban todos aterrados, no paraban de moverse y la barca volcó, sus ocupantes cayeron al agua en la oscuridad de la noche. Lo último que recordó  fue lograr alcanzar un tablón de madera  que flotaba sobre las aguas.
   Se despertó  sobre la arena dorada de una playa, el sol calentaba su cuerpo maltrecho,  miró alrededor, la zona estaba desierta, a sus pies nacía una carretera  que se dirigía hacia el mar como   un puente sobre las aguas, era de hierro oxidado por la acción del mar pero fuerte y seguro.
   Empezó a caminar mar adentro, a lo lejos intuyó una extraña figura metálica que se confundía en la bruma, el camino iba derecho hacia ella.
   Vio un bulto unos metros más adelante, era su compañera de mesa  agazapada en una esquina,  le levantó dulcemente la cara, -¡Tú también has sobrevivido! Me alegro de encontrarte, ¿hay alguien más?-
   Ella le miraba como si no le viera y con gran esfuerzo contestó:-No lo sé, yo no he visto a nadie más-
   ¡-Levántate! Tenemos que llegar hasta la figura –
   Se levantó con esfuerzo, se apoyó en él y siguieron el camino.

   La silueta se iba haciendo cada vez más nítida, era una enorme cabeza humana de hierro, el camino acababa en ella, en su zona cervical. Cuando llegaron al final , se abrió una gran puerta,  como lo haría el diafragma de una cámara fotográfica, dejando salir una  luz cegadora, ya no estaban cansados, sentían una gran paz interior, se dieron cuenta de que hacía tiempo ya que no pertenecían al mundo de los vivos, era la puerta del más allá. 

10 comentarios:

  1. Bonita forma de acabar porque al menos estaban juntos. Me gustó la pasarela oxidada.....pues cuánto tiempo no tendrá porque todos habrán pasado por ella. Los que no están. Un abrazo Paola

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  2. Una pasarela oxidad que siempre estuvo y que estará allí eternamente, esperándonos. Nadie se salva de caminar sobre ella, pero al menos a los ayudó a irse en paz.
    Buen cuento, Paola.
    Abrazo.

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    1. Muy bueno tu relato Paola y esperanzador sobre esa pasarela que insoslayablemente a todos nos toca. Éxitos!

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    2. Gracias por tu comentario y tu tiempo

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  3. Hola Paola.
    Muy bello tu relato, hermoso y muy dulce.
    Me ha encantado.
    Un gran abrazo.

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  4. Hola Paola :)
    Me gustó tu historia y cómo la supiste acabar.
    Una saludo.

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